Durante la primera mitad de 2025, la inestabilidad de los mercados financieros ha generado dudas sobre la efectividad de la gestión pasiva y la gestión activa en la inversión. Según un análisis de Morningstar, la tasa de éxito de los gestores activos de renta variable cayó a un mínimo del 23,1% en febrero. En Europa, los gestores activos han tenido mejor desempeño que en Estados Unidos, con una tasa de éxito del 23,5% en junio. En España, la tasa de éxito de los gestores activos se sitúa por encima de la media de la eurozona, con un 29,5% en junio. Sin embargo, a largo plazo, la gestión pasiva ha demostrado ser más efectiva, con una tasa de éxito del 13,5% a diez años, frente al 4,7% de la gestión activa después de descontar comisiones. Los expertos destacan que la volatilidad del mercado ha afectado la capacidad de los gestores para superar los resultados de los fondos indexados o los ETF. En este contexto, la gestión pasiva se presenta como una opción más atractiva para los inversores que buscan estabilidad y rentabilidad a largo plazo.