El Supremo francés confirmó la condena a exdirectivos de France Télécom, actual grupo Orange, por acoso institucional. El tribunal consideró que la empresa había implementado prácticas crudas para forzar la salida de empleados, lo que llevó a 19 suicidios y 12 intentos de suicidio. La empresa buscaba reducir 22.000 puestos de una plantilla de 120.000 trabajadores para rebajar una deuda de miles de millones de euros. El antiguo CEO, Didier Lombard, y el número dos, Louis-Pierre Wenès, fueron condenados a un año de cárcel y a una multa de 15.000 euros. La empresa también fue condenada a pagar una multa de 75.000 euros. Los empleados fueron sometidos a medidas como el traslado a otras ciudades sin negociación previa, la reasignación a puestos sin contenido y la falta de funciones reales, lo que generó casos extremos de estrés. La confirmación de la sentencia sienta un precedente relevante en derecho laboral, al reconocer la existencia de delito de acoso moral detrás de una política empresarial dañina.