España lidera en PIB, pero su nivel de vida es inferior al de Europa. Según Eurostat, el consumo individual efectivo en España es ocho puntos por debajo de la media europea, a pesar de que el PIB creció un 3,5% en 2024. La tasa de inflación y el aumento de la presión fiscal han afectado negativamente el nivel de vida de los españoles. La cuña fiscal del empleo en España es del 40,2% del salario bruto, lo que ha frenado el crecimiento de la renta real neta media de los hogares. El Gobierno ha aumentado el gasto público, pero la mayor parte se ha destinado a dotar de más estructuras burocráticas y a conceder subsidios de bajo impacto agregado. Un 14% de la población española se encuentra en situación de vulnerabilidad y recibe ayudas públicas. La creación de nuevos subsidios refleja que el aumento del PIB no beneficia a las economías domésticas.