La Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos de Extremadura (UPA-UCE) ha informado que la cosecha de tomates en Extremadura ha sido un desastre, con pérdidas anuales de 76 millones de euros. La asociación atribuye esto a un doble problema: precios ruinosos impuestos por el sector industrial y una producción inferior a la esperada. La productividad real en Extremadura fue de 82 toneladas por hectárea, inferior a la esperada de 93 toneladas por hectárea. La meteorología ha sido el principal motivo de esta caída en producción, con un verano seco y cálido que ha debilitado las plantas. Otros sectores, como el de la uva, también están experimentando problemas similares. Las lluvias que llegaron este año parecían traer esperanza, pero en realidad han llevado a precios más bajos en origen y una producción inferior a la esperada.