El Pánico de 1873 comenzó en Viena con el colapso de su bolsa el 9 de mayo de 1873, debido a años de especulación financiera alimentados por una liquidez desbordada. Alemania había recibido una indemnización tras la guerra franco-prusiana, lo que provocó una inyección masiva de capital que se desvió hacia sectores como el inmobiliario y el ferroviario. En Estados Unidos, el crecimiento del sistema ferroviario fue vertiginoso, con 35.000 millas de vías construidas entre 1866 y 1873. El colapso del banco Jay Cooke & Company desató el pánico, generando una reacción en cadena que llevó a la quiebra de más de 100 bancos y la suspensión de operaciones de la Bolsa de Nueva York. La crisis se extendió durante más de dos décadas, hasta cerca de 1896, y sus repercusiones llegaron a casi todos los rincones del mundo. La economía estadounidense se desplomó, con 89 compañías ferroviarias quebradas en solo dos años y más de 18.000 negocios cerrados. La deflación se convirtió en un fenómeno generalizado, y la construcción de vías férreas cayó de 7.500 millas en 1872 a 1.600 en 1875. La crisis también tuvo un profundo impacto social, con la desesperación social estallando en 1877 con las Grandes Huelgas Ferroviarias. El Pánico de 1873 dio inicio a la llamada Larga Depresión, una etapa marcada por bajo crecimiento y deflación prolongada.