Los ultrarricos están dispuestos a pagar altos salarios a los empleados del hogar que se encargan de cuidar sus mansiones y objetos de lujo. Gina, una executive housekeeper con 26 años de experiencia, gana más de 100.000 dólares al año por cuidar mansiones en la Bahía de San Francisco. La limpieza de lujo se ha convertido en una profesión cualificada que requiere conocimiento técnico y habilidades especiales. Los objetos de lujo, como mesas de Diego Giacometti y sofás de Jean Royère, son inversiones y fragmentos de historia que requieren un régimen de conservación especial. La demanda de personal cualificado ha aumentado, y los salarios han subido en consecuencia. Antes de la pandemia, un ama de llaves con experiencia en el mantenimiento de hogares de lujo ganaba unos 60.000 dólares anuales, pero ahora puede ganar más de 100.000 dólares al año, más beneficios y bonus. La profesionalización del servicio doméstico de alta gama ha marcado una nueva frontera en la economía de los cuidados, donde el mantenimiento se considera un arte.