El IPC de EEUU en julio se situó en el 2,7%, una décima por debajo de lo esperado y en línea con el mes previo. El IPC subyacente repuntó al 3,1%, una décima por encima del 3% previsto por los analistas. Los alimentos se encarecieron un 2,9%, mientras que los productos energéticos fueron un 1,6% más baratos que doce meses atrás. La variable general del IPC bajó al 0,2% frente al avance previo de tres décimas, al tiempo que la subyacente evolucionó de manera opuesta al repuntar una décima, hasta el 0,3%. Estos datos podrían complicar las nuevas rebajas de tipos de la Reserva Federal, ya que se encuentra haciendo equilibrismos entre atajar el problema de la inflación o la ralentización del mercado laboral. El Buró de Estadísticas Laborales (BLS) proporcionó estos datos, que sorprendieron a los analistas que esperaban un repunte de los precios debido a los aranceles. La inflación en EEUU sigue siendo un tema relevante, y estos datos pueden influir en las decisiones económicas futuras.