España es un país con una larga tradición de ahorro, especialmente en renta fija, como la deuda del Estado. Sin embargo, con el paso del tiempo y la inflación, los ciudadanos han tenido que buscar opciones que les permitan obtener mejores resultados. En 2024, los productos conservadores representaban el 44,7% del patrimonio total de las familias, mientras que los productos con riesgo representaban el 25,1%. En comparación con 1990, cuando los productos conservadores representaban el 72,5% y los productos con riesgo solo el 11,6%, se ha producido un cambio significativo. El analista Marcelo Casadejús destaca que, debido a la situación actual de las pensiones públicas, es necesario que las personas cambien su perfil de ahorradores a inversores y aprendan a utilizar los productos y herramientas financieras disponibles. Los datos numéricos muestran que la inflación en 1975 era del 17% y en 1980 del 15,6%, lo que afectaba negativamente a los bonos con rentabilidad fija. El autor concluye que es importante que las personas se adapten y busquen opciones que les permitan obtener mejores resultados en un entorno económico cambiante.