La ciudad de Nueva York impuso regulaciones estrictas contra Airbnb en 2023, con el objetivo de devolver la paz a los vecinos y liberar apartamentos para el mercado de alquiler a largo plazo. Aunque se logró reducir los problemas de fiestas y trasiego de viajeros, los alquileres en la ciudad han alcanzado cifras récord, con una media de 4.700 dólares en Manhattan y una tasa de vacantes del 2,45%. En España, se están endureciendo las normativas sobre los pisos turísticos, con la esperanza de aliviar el mercado del alquiler asfixiado. Sin embargo, la experiencia neoyorquina sugiere que la solución no es tan simple. La falta de construcción de nueva vivienda y la alta demanda son factores macroeconómicos que juegan un papel decisivo en la crisis de la vivienda. En España, más de 65.000 anuncios de Airbnb han sido retirados por no cumplir con las normativas, y las comunidades de propietarios pueden vetar la implantación de nuevos pisos turísticos con el voto favorable de tres quintas partes de los vecinos.