La situación de la red de distribución eléctrica en España se está convirtiendo en una batalla empresarial, con un tendido de casi 800.000 kilómetros y una inversión en juego de más de 100.000 millones de euros en un periodo de cinco a diez años. Las grandes eléctricas, como Endesa, Iberdrola, Naturgy y EDP, acusan a la Administración de bloquear inversiones y el Gobierno les reprocha querer especular con más líneas de las necesarias. La Comisión Nacional de Competencia (CNMC) ha propuesto una tasa del 6,46% anual para 2026-2031, lo que ha generado un enfrentamiento entre las eléctricas y el Gobierno. Los centros de datos y las grandes industrias también están involucrados en la batalla, ya que necesitan conexiones de luz para operar. La CNMC ha publicado mapas de capacidad de la red de distribución eléctrica, que muestran que el 83,4% de los nudos de red de distribución está saturado. El Gobierno ha concedido conexiones por 43.000 megavatios desde 2020, pero las eléctricas argumentan que esto no es suficiente para cubrir la demanda. La agencia de calificación de riesgos Standard & Poor's ha puesto en revisión negativa a la baja a Redeia, el hólding del que cuelga Red Eléctrica, debido a las tensiones en las cuentas y el impacto de posibles indemnizaciones por el apagón del 28 de abril.