España ha alcanzado un récord en energía renovable, con más de 10.000 GWh en julio, pero el sistema eléctrico no puede aguantar esta cantidad de energía verde. La paradoja es que, aunque la producción de energía renovable ha aumentado, las facturas de la luz siguen subiendo. En mayo, los precios mayoristas llegaron a caer a cero o incluso a negativos durante un tercio del mes, pero en julio, pese a batir un nuevo récord de producción renovable, con 13.850 GWh, las facturas de la luz siguieron subiendo. La expansión renovable ha sido fulgurante, pero la infraestructura para sostenerla no ha acompañado al mismo ritmo. Desde 2020, España ha destinado apenas 0,30 dólares a reforzar sus redes eléctricas por cada dólar invertido en nuevas plantas solares y eólicas. El resultado es un cuello de botella: más de treinta 'nudos calientes' donde la red está saturada. La escasa capacidad de almacenamiento agrava el cuadro, y el regreso del IVA eléctrico al 21% ha aumentado los precios. El precio medio de la luz alcanzó los 164 €/MWh en julio, lo que supuso que una familia media pagara entre 20 y 25 euros más en su factura mensual respecto al verano pasado.