La vendimia en España ha comenzado, marcando el pulso económico del campo español. La campaña de 2025 se enfrenta a un escenario complejo, con incertidumbre meteorológica, presión de los mercados internacionales y costes que siguen tensionando al sector. La calidad de la uva se presenta buena, con grados de maduración elevados y racimos sanos, pero la merma de producción será notable en determinadas denominaciones de origen, con una estimación inicial de caída entre un 10 y un 15% respecto al año anterior. La vendimia no es solo vino, es también empleo y actividad económica, con más de 200.000 personas trabajando directamente en la recolección de la uva. España es el primer país del mundo en superficie de viñedo y uno de los mayores exportadores, con ventas al exterior que superan los 3.000 millones de euros anuales. El sector encara la vendimia con preocupación, con el encarecimiento de la energía, el transporte y los insumos agrícolas recortando márgenes, y países competidores como Italia o Francia presionan en los mercados internacionales. La sostenibilidad es otro factor relevante, con la Unión Europea exigiendo un esfuerzo adicional en materia medioambiental. La vendimia mantiene intacto su valor simbólico, con fiestas de la uva, pisados tradicionales y celebraciones populares que atraen a turistas nacionales e internacionales.