Alicante ha decidido regular la oferta turística en la ciudad, estableciendo un límite máximo de 0,187 plazas turísticas por habitante. La medida, aprobada por la Junta de Gobierno, busca equilibrar la vida cotidiana de los residentes con la actividad turística. Se prohibirá la apertura de nuevos alojamientos turísticos en zonas saturadas y se fijará un tope para los hoteles de tres, cuatro y cinco estrellas. La ciudad ha recibido más de 600.000 visitantes en lo que va de año y busca priorizar la calidad frente a la cantidad. El alcalde, Luis Barcala, ha anunciado que la ciudad pretende atraer visitantes de manera sostenible, sin comprometer el modelo de la ciudad ni expulsar a la población local. La medida es similar a la adoptada por otras ciudades como Madrid, Barcelona y Valencia, que también han regulado la oferta turística para evitar la presión en el mercado residencial.