Un consorcio de diez de los bancos más grandes del mundo, incluyendo a Bank of America, Goldman Sachs, UBS, Santander y BNP Paribas, están explorando la creación de sus propias stablecoins. Estos activos digitales estarían anclados 1:1 a las principales monedas del G7 y funcionarían sobre blockchains públicas. El objetivo es competir con Tether, que actualmente maneja un volumen de 179.000 millones de dólares al margen del sistema bancario tradicional. La banca está intentando construir su propia versión de algo que ya existe y funciona a gran escala, pero que les está comiendo terreno. La gran contradicción es que, para competir, deben usar una tecnología diseñada explícitamente para eliminar intermediarios, lo que amenaza con erosionar una parte cada vez mayor de su negocio. Los gobiernos y los bancos centrales ahora tienen la pelota en su tejado, ya que una stablecoin emitida por un banco privado sigue siendo una amenaza a la soberanía monetaria. Esto podría acelerar la llegada de monedas digitales controladas por los bancos centrales, como las CBDC, que podrían dejar obsoletas tanto a las stablecoins de Tether como a las de los bancos.