La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, ha indicado a los asesores del Ministerio que redactarán la propuesta de subida del salario mínimo que le planteen dos escenarios: uno sin retención en el IRPF, y otro teniendo en cuenta el efecto de aplicar la fiscalidad que le correspondería. Las patronales temen que Trabajo quiera usar la obligación de tributar por el nuevo aumento del salario mínimo para plantear un alza superior en porcentaje a la aplicada en los últimos años. El Ministerio de Hacienda ya planteó el año pasado la necesidad de gravar el incremento de la remuneración para que no se produjera una pérdida importante de ingresos tributarios. La líder de Sumar, Yolanda Díaz, impuso su criterio al de la vicepresidenta María Jesús Montero, que se vio forzada a poner en marcha una 'deducción de cuota' extraordinaria para neutralizar el impacto fiscal de la medida, con la condición de que sólo estuviera vigente para el presente ejercicio. La subida del salario mínimo podría ser especialmente dañina para las pequeñas y medianas empresas, que tienen menos margen de maniobra para cargar contra sus márgenes ese incremento del coste de sus plantillas. El año pasado, el Ministerio de Hacienda planteó la necesidad de gravar el incremento de la remuneración para evitar una pérdida importante de ingresos tributarios. La medida podría afectar a las empresas que se ven obligadas a revisar las remuneraciones de sus trabajadores al ritmo que marca el Gobierno.