La conquista normanda de 1066 marcó un cambio trascendental en la organización social y económica de Inglaterra, consolidando un modelo de concentración de tierras en manos de una minoría. El 0,3% de la población británica posee el 66% de la superficie, lo que equivale a unas 160.000 familias que siguen vinculadas a los mismos linajes. La investigación de Kevin Cahill en su libro Who Owns Britain documenta la distribución de la propiedad en Reino Unido, destacando que las grandes fincas británicas siguen en manos de los descendientes de soldados normandos. El marco legal y administrativo ha protegido a esta aristocracia a lo largo de los siglos, y la existencia de un registro de tierras incompleto impide conocer con exactitud quién es el titular de amplias superficies. La desigualdad patrimonial alcanza niveles extremos, con el 1% de los británicos controlando el 70% de los activos nacionales. Oxfam publicó un informe en 2023 que atribuye al 1% de los británicos el control del 70% de los activos nacionales, y calcula que, desde 2020, ese grupo acumuló 21 billones de libras en nuevas fortunas.