CaixaBank ha reducido su cartera de activos inmobiliarios adjudicados en un 53% desde el primer trimestre de 2021, hasta alcanzar los 1.156 millones de euros en septiembre. La entidad heredó 1.385 millones en ladrillo tóxico de Bankia, lo que supuso un aumento en su cartera de adjudicados hasta 2.469 millones. Sin embargo, gracias a una estrategia disciplinada, CaixaBank ha logrado reducir su exposición al riesgo y acercarse a los niveles previos a la fusión con Bankia. La venta de activos tóxicos ha tenido un impacto positivo en las cuentas de la entidad, y se espera que siga esta tendencia en el futuro. Unicaja, otra entidad que heredó activos tóxicos, también ha reducido su exposición al riesgo, aunque a un ritmo superior al de CaixaBank. La dirección de CaixaBank, liderada por Gonzalo Gortázar, ha mejorado todas las ratios asociadas al riesgo desde la fusión con Bankia, y se ha desprendido de 4.730 millones de euros en créditos dudosos.