La última etapa de la Vuelta a España 2025 fue cancelada debido a protestas pro-palestinas en Madrid, lo que generó un escenario de caos y violencia. La policía intentó controlar la situación, pero no pudo evitar que los manifestantes irrumpieran en el recorrido y obligaran a los ciclistas a detenerse. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, mostró su admiración por los manifestantes, lo que fue criticado por la oposición. La cancelación de la Vuelta a España ha generado un gran impacto internacional, con muchos medios de comunicación calificando la situación como un 'ridículo' y una 'vergüenza' para España. La victoria de Jonas Vingegaard no pudo ser celebrada como se esperaba, y la imagen de España ha sido dañada. Más de 100.000 personas bloquearon la ciudad, impidiendo que los ciclistas completaran su recorrido. La reacción política ha sido de indignación y reproches, con Alberto Núñez Feijóo calificando lo ocurrido como un 'fracaso histórico del Estado' y Santiago Abascal hablando de 'traición institucional'.