El Real Zaragoza se enfrenta a una crisis debido a su debacle deportiva y una maraña accionarial. La propiedad del club está en manos de una sociedad anónima deportiva, que a su vez pertenece a la firma Real Z LCC, radicada en Connecticut. La madeja societaria incluye vínculos con el Atlético de Madrid, ya que más de un 90% de la masa accionarial del Real Zaragoza está relacionada con el club rojiblanco. El equipo se asoma al abismo de la Primera Federación y la afición se revuelve contra la propiedad. Además, el nuevo estadio, que inicialmente no iba a costar un euro a los zaragozanos, ya supone más de 150 millones de euros. El consejero de Hacienda autonómico, Roberto Bermúdez de Castro, ha reconocido que el club no debería estar más de un año en Primera RFEF en caso de descenso. La situación puede haber cambiado con la incorporación de la concejal de Vox, Eva Torres, a la sociedad que promueve el estadio, quien ha advertido que los acuerdos están para cumplirlos y que habrá consecuencias en caso de incumplimiento.