Nathalie, una holandesa de 21 años, vivió en Etiopía y siempre quiso regresar a África. En 2020, su marido decidió montar un negocio en Senegal con un amigo y, un año más tarde, ella se unió a él. Ahora viven en Dakar, donde Nathalie trabaja como coach de liderazgo y asesora a mujeres de todo el mundo. Aunque disfruta de su vida en Senegal, especialmente de la calma, la comida y la calidez de la gente, también echa de menos algunos aspectos de su vida en Holanda, como los paseos por el bosque con las hojas de colores y una taza de chocolate caliente. Debido a esto, está considerando mudarse a España en unos cinco años, atraída por el sur de Europa. Su historia es un ejemplo de cómo la vida como digital nomad puede ser emocionante y llena de cambios. Nathalie y su marido han aprendido a adaptarse a nuevos entornos y a disfrutar de las oportunidades que se les presentan. En Dakar, han encontrado una comunidad de expatriados y han aprendido a regatear, lo que es esencial en la cultura senegalesa. Aunque hay desafíos, como el tráfico caótico y la humedad, Nathalie está agradecida por la experiencia y está emocionada de ver qué otros aventuras les depara el futuro.