La Academia Española de Tauromaquia propone construir una estatua monumental de un toro de 300 metros, que aspira a convertirse en un icono turístico y cultural comparable a la Torre Eiffel o la Estatua de la Libertad. La estructura metálica abierta y modular contará con miradores en los cuernos y un complejo comercial y cultural en su base, financiado con capital privado. Castilla y León se posiciona como líder en la carrera por albergar la estatua, con Peñafiel y Valle de Valdebezana en una fase avanzada. La iniciativa ha generado reacciones contrapuestas, con algunos viendo una oportunidad de proyección internacional y otros considerándola una provocación estética y ética. La Academia exige apoyo institucional superior y los municipios competidores buscan asegurar su legitimidad administrativa. El proyecto se presenta como un motor de atracción turística capaz de activar comercio, empleo y notoriedad para la localidad anfitriona.