Miguel de Cervantes nunca visitó Zahara de los Atunes, pero la localidad gaditana aparece en su novela La ilustre fregona, publicada en 1613. La obra describe el ambiente pesquero y la marginalidad social en el lugar, donde se cruzan el trabajo y el ocio. Los duques de Medina Sidonia dominaban la pesca del atún rojo en la zona y la actividad generaba grandes rentas. Cervantes conoció a maleantes y reclusos que hablaban de las almadrabas durante su encarcelamiento en Sevilla en 1597. La localidad conserva la memoria cervantina en sus calles y monumentos, como la calle Cervantes y el busto del escritor inaugurado en 2023. El busto fue robado en 2024, pero posteriormente recuperado y devuelto a su lugar. La relación entre la literatura y la historia local se mantiene viva en Zahara de los Atunes, que ha integrado la mirada de Cervantes en su identidad.