En España, el desayuno es un ritual casi religioso, y el orden de los ingredientes en una tostada es un tema de debate. En Cataluña y Aragón, se pone primero el tomate y luego el aceite, mientras que en Andalucía se hace al revés. La tradición catalana es sagrada, y el tomate se frota directamente sobre el pan para dejar la miga teñida de rojo. En Andalucía, el aceite se vierte sobre el pan y se reparte con el dorso de la cuchara antes de añadir el tomate rallado. Un punto intermedio es la tostada diplomática, que combina lo mejor de ambos mundos. La tostada española es una forma de entender el territorio y cada región la prepara con sus matices. Ferran Adrià dedicó una exposición entera al arte del pan con tomate, y el chef Rafa Zafra explica que en Cataluña el ritual es refregar el tomate, pero en Andalucía se trabaja más con el tomate rallado o batido. El origen de la costumbre catalana se remonta a los años 20, cuando los obreros murcianos emigrados a Cataluña empezaron a ablandar el pan duro con tomate.