La concha de vieira es el símbolo del Camino de Santiago y se convirtió en sinónimo de generosidad y virtud. Desde los siglos XI y XII, la vieira se popularizó como símbolo del Camino. La concha servía como recipiente natural para beber en los manantiales y ríos durante el camino de regreso. La leyenda del caballero y el milagro cuenta que un caballero fue salvado por una fuerza sobrenatural y su caballo estaba cubierto de conchas de vieira. La venta de conchas de vieira se convirtió en un negocio lucrativo en Santiago de Compostela, con la Iglesia regulando el comercio y quedándose con un 33% de las ganancias. La concha de vieira no solo fue un símbolo espiritual, sino también un elemento que generó riqueza y convirtió a Santiago en un importante centro económico durante la Edad Media. La demanda de conchas de vieira era tan alta que se ofrecían en plomo, hueso, marfil o metales preciosos. La Iglesia incluso llegó a prohibir la venta fuera de la ciudad bajo pena de excomunión.