El próximo cambio de hora se producirá el 26 de octubre de 2025, cuando los relojes se retrasarán una hora. Esta práctica se remonta al siglo XVIII, cuando Benjamin Franklin propuso aprovechar la luz natural del sol para ahorrar energía. En 1784, Franklin envió una carta al Journal de París, sugiriendo que la gente se levantara con el sol para evitar gastar dinero en velas. Aunque su propuesta estaba envuelta de sarcasmo, reflejaba una idea práctica: ajustar los horarios de actividad humana según la salida del sol podría generar un enorme ahorro energético. La propuesta de Franklin quedó en un cajón durante 200 años, hasta que en 1907 el constructor británico William Willett volvió a sacar el tema. En 1916, Alemania y el Imperio Austrohúngaro aplicaron por primera vez el horario de verano, durante la Primera Guerra Mundial, con el objetivo de ahorrar carbón y energía. España adoptó el cambio horario en 1940, cuando Franco estableció que el país adoptara el horario central europeo (GMT+1).