Un musical titulado Slam Frank ha generado polémica en Nueva York al presentar a Anna Frank como una latina pansexual con un amante no binario. La obra es una sátira sobre la corrección política y las tendencias woke de la cultura actual. Los autores dicen que Slam Frank imagina lo que sucede cuando una compañía de teatro comunitario progresista decide transformar la verdadera historia de Anna Frank en un musical de hip-hop afrolatino interseccional, multiétnico, de género queer, descolonizado y empoderador. El autor, Andrew Fox, de religión judía, quiere criticar cómo la conciencia performativa puede distorsionar la narración. La obra comenzó como una parodia viral en Instagram de Fox, quien bromeó sobre crear una producción para hacer que las chicas latinas se sientan incluidas en el Holocausto. El espectáculo ha agotado las entradas de la mayoría de sus 34 funciones, pese a que algunos críticos creen que trivializa uno de los capítulos más oscuros de la historia. El bloguero de teatro judío Joy Rosenthal ha iniciado una campaña para la retirada de la obra, argumentando que convertir la historia de Anna Frank en un slam o cualquier forma de entretenimiento que priorice el valor del impacto sobre la reverencia histórica no solo es inapropiado, sino que es profundamente ofensivo. Andrew Fox responde con sarcasmo, diciendo que las peticiones y las protestas han sido extremadamente malas para sus ventas.