En el pueblo aragonés de Alacón, con 200 habitantes, se ha implementado el proyecto 'Alacón Rupestre Inclusivo' para hacer accesibles las pinturas rupestres del barranco Mortero a personas con discapacidad. El proyecto, financiado con fondos europeos, incluye la creación de murales urbanos con relieves táctiles, braille y audio que representan las pinturas rupestres. La iniciativa ha sido posible gracias a la colaboración entre los vecinos, el Ayuntamiento y la comarca Andorra-Sierra de Arcos. Las pinturas rupestres, que datan de 7.000 años de antigüedad, están declaradas Patrimonio Mundial por la Unesco. El proyecto ha contado con la participación de expertos como José Royo Lasarte y la empresa aragonesa Prames. Los murales han sido creados por el artista Hugo Casanova utilizando la técnica del puntillismo. El objetivo es promocionar el arte rupestre de Alacón y hacerlo accesible a todos, así como dinamizar el pueblo y convertirlo en un destino turístico cultural y sostenible.