La UNESCO ha declarado como Patrimonio de la Humanidad varios lugares en España que no son tan conocidos. El Palmeral de Elche, declarado en 2000, es un ejemplo de agricultura tradicional andalusí en Europa. El patrimonio del mercurio, compartido con Eslovenia desde 2012, incluye minas y galerías en Almadén y Idrija. El monasterio de Poblet, declarado en 1991, es uno de los más grandes y completos del continente. El arte rupestre del Arco Mediterráneo, inscrito en 1998, incluye más de 750 yacimientos en abrigos y acantilados. El arte rupestre paleolítico de la cornisa cantábrica, declarado en 1985 y ampliado en 2008, incluye 17 cuevas con pinturas y grabados. Los dólmenes de Antequera, inscritos en 2016, son un conjunto megalítico que integra arquitectura y paisaje. La arquitectura mudéjar de Aragón, declarada en 1986 y ampliada en 2001, es un estilo único nacido de la convivencia de tradiciones islámicas, cristianas y judías. El arte rupestre del valle del Côa y Siega Verde, declarado en 1998 y ampliado en 2010, es el mayor conjunto de petroglifos paleolíticos al aire libre de la península ibérica. Los monumentos de Oviedo y del Reino de Asturias, declarados en 1985, incluyen la Cámara Santa de la catedral y la fuente de La Foncalada. Menorca talayótica, reconocida como Patrimonio Mundial en 2023, incluye nueve componentes principales con navetas de enterramiento, talayots y recintos de taula.