El término patrimonio histórico-artístico es el más antiguo y tiene un enfoque restringido, requiriendo que un bien sea parte de la historia y tenga una función o cualidad artística. Sin embargo, este criterio ha resultado limitado, ya que no todas las manifestaciones culturales tienen trascendencia histórica. El término patrimonio cultural es más amplio y diverso, abarcando no solo elementos tangibles como monumentos y obras de arte, sino también manifestaciones inmateriales como tradiciones, costumbres, lenguas y conocimientos. El bien de interés cultural se refiere a todos los elementos que forman parte de nuestra herencia cultural, tanto materiales como inmateriales. La Convención de la Haya de 1954 y la UNESCO han influido en la evolución de estos conceptos. La diferencia entre estos términos es importante, ya que cada uno nos ayuda a entender distintos aspectos de nuestra herencia colectiva. La Real Academia define 'histórico' como aquello 'perteneciente a la historia' y 'cultura' como el 'conjunto de modos de vida y costumbres, conocimientos y desarrollo artístico, científico, industrial, en una época, grupo social, etc.'