Frigiliana es un pueblo blanco ubicado en la comarca de la Axarquía, en la provincia de Málaga. Su casco histórico está considerado uno de los mejor conservados de Andalucía. Las casas siguen encaladas como hace siglos, y las calles se dibujan como un laberinto en pendiente. El pueblo tiene un encanto puro, sin decorado forzado ni belleza de escaparate. La miel de caña se hace como antes, y hay tiendas de cerámica y museos con huellas que van desde los fenicios hasta los moriscos. El verano se vive con otro ritmo, sin prisa ni empujones, y el mar asoma al fondo. Frigiliana puede recordar a Santorini o a algún rincón de las Cícladas, pero no necesita comparaciones.