Según un análisis del CIS, el frito mallorquín es considerado el plato más representativo de las Baleares, con un 35% de los votos. Este plato combina ingredientes locales como carne de cerdo, verduras y embutidos, cocinados a fuego lento. La ensaimada queda segunda con un 32,3%, mientras que la caldereta apenas alcanza el 14,1%. El frito mallorquín simboliza la cocina de subsistencia convertida en plato emblemático y se sirve en celebraciones familiares, ferias y restaurantes típicos de las islas. La encuesta se realizó en julio con casi 3.000 encuestas y revela que el frito mallorquín es más popular entre los hombres (40,2%) que entre las mujeres (29,6%).