Un estudio liderado por la Universidad de Padua ha revelado que el león alado de San Marcos en Venecia podría ser una escultura funeraria china del siglo VIII. El análisis del bronce utilizado en la aleación ha permitido rastrear su procedencia al valle del Yangtsé, en el sureste de China. La escultura, que data del año 1260, podría haber sido adquirida por la familia Polo durante su estancia en la corte del emperador mongol Kublai Khan. El león, que ha sido restaurado y modificado varias veces a lo largo de la historia, es en realidad una criatura híbrida mitad león, mitad dragón, que fue utilizada como guardián de tumbas en la dinastía Tang. La investigación sugiere que el león de San Marcos es un ejemplo de la conexión temprana entre Oriente y Occidente, y que su origen chino ha sido ocultado durante siglos. El estudio ha sido publicado en 2025 y ha sido liderado por el arqueólogo Massimo Vidale.