La Costa Blanca es un destino turístico popular en verano, con localidades como Jávea, Altea, Calpe y Benidorm llenas de turistas. Sin embargo, a solo unos kilómetros de distancia, se encuentra la villa de Polop, un pueblo que ofrece tranquilidad y belleza arquitectónica. Con una población de 5.600 vecinos, Polop cuenta con un castillo de origen musulmán del siglo XII, una iglesia del siglo XVIII y un santuario. La Plaza de los Chorros es un centro neurálgico del municipio, con una fuente de 221 chorros. El pueblo está rodeado de parajes naturales, como el monte Ponoig, y se encuentra a 20 minutos de Benidorm y Altea. Para llegar a Polop, se puede tomar la AP-7 y luego la CV-7673 y la CV-70. La villa es un destino ideal para aquellos que buscan relajación y evitar las masas turísticas.