Mikel Herrán visitó El Intermedio para repasar algunos de los robos que ha sufrido el Museo del Louvre a lo largo de su historia. En 1976, entraron a robar en dos ocasiones, llevándose una pintura flamenca y una espada del rey Carlos X. En 1990, unos ladrones robaron en dos ocasiones en una misma semana, llevándose joyas romanas y varios cuadros. El museo sufrió otros hurtos en 1995 y 1998. El robo más famoso fue el de La Mona Lisa en 1911, cometido por Vincenzo Peruggia, un exempleado del museo que entró con el uniforme y se llevó el cuadro. El cuadro apareció dos años después, cuando Peruggia intentó venderlo al director de la galería de los Uffizi. La acción de Peruggia no fue aislada, ya que muchos objetos en los grandes museos han sido robados de otras partes del mundo. Por ejemplo, en 1982, se robó el Códice Tonalámatl de Aubin en la Biblioteca Nacional de Francia, y el ladrón, José Luis Castañeda, fue recibido como un héroe en México por haber recuperado el patrimonio mexicano.