Con más de 7,000 lenguas habladas en el mundo, una lengua desaparece cada dos semanas. La tecnología está ayudando a salvar idiomas al borde de la desaparición. Proyectos como Kimeltuwe, que difunde contenido en mapudungun a través de redes sociales, y la colaboración entre la Nación Cherokee y Microsoft para incorporar el idioma cherokee en el paquete Office, son ejemplos de cómo la tecnología puede ayudar. La digitalización de historias orales y la creación de aplicaciones móviles para aprender lenguas en peligro también son estrategias valiosas. La UNESCO y el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas en México han creado planes de acción y financiamiento para sostener estas iniciativas. A pesar del avance, solo el 7% de las lenguas del mundo tienen presencia significativa en internet y la falta de conectividad en zonas rurales es un obstáculo. La educación digital y la inmersión también son clave para conectar con la lengua materna. El Plan de Acción de México para el Decenio Internacional de las Lenguas Indígenas es un ejemplo de cómo los marcos políticos pueden facilitar y proteger las lenguas desde una perspectiva digital e inclusiva.