La identidad de Batman cuenta con varias características que se han mantenido a lo largo de los años, como utilizar el miedo y la intimidación, y cumplir a rajatabla su regla de oro: no matar de forma directa o indirecta. En Absolute Batman #12, Batman se enfrenta a una versión de pesadilla de Killer Croc, que es un amigo de la infancia de Bruce y sabe que es Batman. Esta versión de Killer Croc es salvaje y sufre una agonía constante física y mental debido a la transformación, por lo que pide clemencia y suplica que lo mate y acabe con su sufrimiento. Esto convierte el dilema en una tortura para Batman, que ha demostrado no tener remilgos a la hora de amputar y destrozar criminales, pero se complica cuando se mete un buen amigo de por medio. La conexión emocional entre Batman y Killer Croc es un catalizador que convierte el dilema en una tortura. DC ha puesto a prueba la voluntad de Batman de no matar con situaciones enrevesadas que harían colapsar a muchos héroes icónicos.