La moda de segunda mano es una opción valiosa dentro de los movimientos de slow fashion y moda circular, permitiendo consumir de forma más consciente y cuidar el medioambiente. La slow fashion apuesta por prendas duraderas y atemporales, procesos de producción éticos y sostenibles, y consumir menos pero mejor. La moda circular se basa en los principios de la economía circular, donde nada se desperdicia y todo se reutiliza, repara o recicla. La ropa de segunda mano evita que toneladas de textiles acaben en vertederos y reduce la necesidad de producir nuevas prendas, con el consiguiente ahorro de agua, energía y emisiones de carbono. Según Oxfam, comprar ropa usada ayuda a disminuir la demanda de producción nueva, evitar que prendas perfectamente utilizables terminen incineradas o en vertederos, y financiar proyectos sociales. La ropa usada ofrece prendas únicas, posibilidad de experimentar con estilos personales y acceso a marcas de alta gama a precios más bajos. Se pueden encontrar opciones en tiendas vintage, tiendas benéficas, apps y webs especializadas, mercadillos e intercambios. Para alargar la vida de la ropa, es clave cuidarla bien, lavar con agua fría, secar al aire, reparar antes de desechar y transformar lo que ya se tiene.