La joven de la perla de Vermeer es una pintura que ha desafiado a historiadores y críticos desde el siglo XVII. Un nuevo hallazgo publicado por The Times podría cambiar para siempre lo que creíamos saber del cuadro. El historiador británico Andrew Graham-Dixon afirma haber encontrado la clave definitiva: unos documentos inéditos que permiten ubicar con precisión la vivienda de los mecenas de Vermeer, Pieter Claesz van Ruijven y su esposa, María de Knuijt, en la ciudad de Delft. La residencia se encontraba junto a una iglesia remonstrante, una rama del luteranismo que otorgaba un papel espiritual central a María Magdalena. Según Graham-Dixon, los mecenas encargaron a Vermeer un retrato de la santa, pero con un giro: la modelo debía ser su propia hija, Magdalena van Ruijven. La mirada de la joven de la perla no es hacia el espectador, sino hacia Cristo, en el momento exacto en que María Magdalena se encuentra con Jesús resucitado sin reconocerlo al principio. El hallazgo transformaría por completo la lectura de una de las obras más famosas del arte universal, convirtiéndola en una escena espiritual detenida en el tiempo, una meditación visual sobre el reconocimiento y la iluminación.