Un jardín no solo transforma el espacio desde lo visual, también lo enriquece a través de los aromas que emanan sus plantas. La presencia del perfume vegetal aporta identidad y profundidad al paisaje doméstico. El Chimonanthus praecox, también conocido como chimonanto o flor de invierno, es una especie invernal de flores cerosas y fragancia dulce e intensa. Su perfume se libera en los meses más fríos, cuando la mayoría de las especies reposan. Para cuidar un chimonanto, se necesita una exposición prolongada al sol, suelo bien drenado y riego moderado. La poda debe realizarse una vez que las flores se marchiten, a finales del invierno o comienzos de la primavera. Otras plantas aromáticas como la lavanda, el romero y la jara pringosa también pueden cultivarse todo el año y requieren pocos cuidados.