Ken Follett, autor de Los pilares de la Tierra, compartió su visión sobre Stonehenge en Cuarto Milenio. Destacó que la construcción de Stonehenge simboliza el triunfo del espíritu humano sobre las circunstancias ordinarias. Follett se detuvo en el misterio técnico del monumento, explicando que la gran pregunta es cómo trajeron hasta allí estas enormes piedras sin herramientas avanzadas, ruedas ni animales de carga. Un esfuerzo que calificó de sorprendente, estimando que unos 200 hombres por piedra debieron arrastrarlas con cuerdas durante 30 kilómetros. Sobre su función, Follett consideró que Stonehenge tuvo tres propósitos: templo religioso dedicado al Dios del Sol, mercado donde la gente se reunía y calendario para medir el paso del tiempo sin escritura. Descartó la idea de que se tratara de un cementerio, destacando que el sentido espiritual y astronómico del monumento pesaba mucho más. Follett imaginó a los primeros intelectuales de la humanidad reunidos en torno a Stonehenge, estudiando los cielos y los movimientos del sol y la luna.