Donald McPherson, el último piloto 'as' estadounidense de la Segunda Guerra Mundial, falleció a los 103 años en Nebraska. Derribó cinco aviones enemigos en el Pacífico, incluyendo dos bombarderos en picado Aichi D3A 'Val' y tres aparatos kamikazes. McPherson se unió a la Marina en 1943 y pilotó un Grumman F6F Hellcat desde la cubierta del USS Essex. Después de la guerra, regresó a su pueblo natal de Adams, Nebraska, y se dedicó a su comunidad, trabajando como cartero rural y entrenador de béisbol. Fue condecorado con tres Cruces de Vuelo Distinguido y la Medalla de Oro del Congreso en 2015. McPherson nunca buscó protagonismo y apenas habló de la guerra durante décadas. Su legado va más allá de sus hazañas en el aire, y se centra en su compromiso con la comunidad y su familia. El Museo Nacional de la Segunda Guerra Mundial ha documentado sus misiones, y su historia es un ejemplo de cómo los héroes verdaderos no siempre son los que más ruido hacen.