La Quimera de Arezzo es una estatua de bronce que se descubrió el 15 de noviembre de 1553 en Arezzo, Toscana, a unos cinco metros de profundidad. La escultura mide 78,5 cm de altura y 129 cm de longitud, y se cree que se ejecutó mediante la técnica de la cera perdida. La Quimera tiene un cuerpo leonino, una serpiente por cola y una cabeza caprina que despunta de su lomo. La inscripción dedicatoria en la pata anterior derecha de la bestia híbrida indica que se trató de una ofrenda votiva con carácter religioso, donada a Tin, el dios supremo del panteón etrusco. La Quimera se conserva en el Museo Arqueológico Nacional de Florencia y se considera un icono cultural de la ciudad de Arezzo y del estudio del arte etrusco en general. La técnica utilizada para crear la Quimera demuestra un alto grado de maestría y virtuosismo técnico, y su capacidad narrativa y expresividad la convierten en un ejemplo de arte narrativo en metal. La Quimera de Arezzo es un ejemplo de la fusión cultural etrusco-griega y su adopción por parte de los etruscos muestra su capacidad para asimilar elementos culturales externos y reinterpretarlos en un contexto propio.