Un estudio de Spotify dirigido por el psicólogo musical Daniel Müllensiefen reveló que la música puede ser más excitante que el contacto físico. El 40% de los encuestados aseguró que la música intensifica el deseo. La neurociencia explica que las canciones activan las mismas regiones cerebrales vinculadas al sistema de recompensa, liberando dopamina, oxitocina y endorfinas. El estudio recopiló miles de listas de reproducción y identificó los temas más recurrentes en los momentos de intimidad, como 'Sexual Healing' de Marvin Gaye, 'Bolero' de Ravel y 'Take My Breath Away' de Berlin. Estas canciones pueden alterar el ritmo cardíaco, sincronizar la respiración y modular la percepción del tiempo. El poder de una canción en la intimidad se reduce al romanticismo, pero también hay algo fisiológico y primitivo detrás: el ritmo. Las pulsaciones por minuto de muchos temas sensuales coinciden con la frecuencia cardíaca en reposo, generando una sensación de calma y deseo a la vez.