La película La gran ambición, dirigida por Andrea Segre, ha generado un fenómeno social en Italia al abordar la figura de Enrico Berlinguer, secretario general del Partido Comunista Italiano. La obra se basa en un documental previo, Arriverderci Berlinguer, y sigue los pasos de otra película, L’addio a Enrico Berlinguer, dirigida por alrededor de 40 directores, incluyendo a Ugo Adilardi, Bernardo Bertolucci y Roberto Benigni. La película ha encontrado un público receptivo entre los jóvenes italianos, que ven en ella una experiencia colectiva y un sueño común de solidaridad. El director Andrea Segre menciona que la película ofrece algo que desconocen, una experiencia colectiva. La influencia de la película es marginal, pero puede ser un catalizador de procesos sociales. La cultura y el arte pueden representar los conflictos de su tiempo y ejercer de catalizador de procesos sociales. La película se estrenó en el Festival de Cine de Roma y ha generado un revuelo en la sociedad italiana. El contexto histórico es importante, ya que la caída de las utopías comunistas del siglo XX ha llevado a un vacío en la cultura política. La película puede ser un punto de partida para una generación de jóvenes que buscan una experiencia colectiva y un sueño común de solidaridad.