El origen del jazz se remonta a los burdeles de Nueva Orleans, donde las mujeres se perfumaban con jazmín y los pianistas tocaban en un estilo jassed. El término 'jazz' se cree que proviene de la palabra 'jass', que se refería a la música que se tocaba en estos establecimientos. Con el tiempo, el término se convirtió en 'jazz' y la música se convirtió en una banda sonora para la vida. El autor recuerda al Cifu, un experto en jazz que le introdujo a la música y le contó historias sobre sus orígenes. El Cifu tenía un programa de radio y televisión, y escribió un libro titulado 'El Gran Jazz', que es una guía de escucha para la música. El autor también recuerda al Café Central de Madrid, donde solía escuchar jazz y ver a músicos como Tete Montoliu y Lou Benett. La música de Bill Evans, en particular, es mencionada como una de las más memorables, con su versión de 'Nardis' siendo destacada. El autor concluye que el jazz es una música que te arrastra con el peso de la lluvia y te invita a entrar en un garito cargado de humo.