Pinos Genil es un pueblo granadino que se ha ganado el título de destino gastro con encanto. Atravesado por el río que le da nombre y cerca de Sierra Nevada, ofrece una experiencia gastronómica única. Sus calles estrechas y puentes medievales invitan a caminar y disfrutar de la arquitectura. La Iglesia de Santa María Magdalena y el olmo centenario son paradas obligadas. La verdadera atracción es la cocina local, con platos como el arroz caldoso, que se puede encontrar en restaurantes como Los Cazadores o Casa Guillermo. También se pueden disfrutar carnes asadas en La Compuerta o croquetas cremosas en La Posada del Genil. El pueblo ofrece una variedad de postres, como el pionono o la torta de la virgen. La cocina local cambia con las estaciones, con platos como la Olla de San Antón o el Plato Alpujarreño en invierno. El pueblo también cuenta con una rica historia, con la antigua estación de tranvía convertida en Centro de Interpretación Tranvía de la Sierra. La vida en Pinos Genil fluye con naturalidad, lo que se puede disfrutar sentándose en una terraza y pidiendo un arroz caldoso.