Sudán alberga más de 200 pirámides en el desierto de Nubia, construidas por la civilización del Reino de Kush entre los siglos VIII a.C. y IV d.C. Estas pirámides son más pequeñas y estrechas que las egipcias, con una inclinación más pronunciada, y suelen medir entre 6 y 30 metros de altura. La mayoría están construidas con bloques de piedra arenisca y coronadas por una pequeña capilla funeraria. El sitio más célebre es Meroe, reconocido por la UNESCO como Patrimonio Mundial de la Humanidad en 2011, con más de 40 pirámides en una sola necrópolis. Sudán cuenta actualmente con más de 220 pirámides identificadas, frente a las aproximadamente 120 catalogadas en Egipto. El Reino de Kush fue una potencia regional que rivalizó con Egipto en poder e influencia, y gobernó Egipto durante un breve periodo como la dinastía XXV. Las pirámides de Sudán ofrecen una perspectiva única sobre una civilización africana que fusionó elementos religiosos y artísticos del Egipto faraónico con motivos locales.