La escultura Kryptos, ubicada en el cuartel general de la CIA en Langley, Virginia, ha sido un misterio durante 35 años. Contiene cuatro mensajes cifrados, y aunque los tres primeros fueron resueltos en los años noventa, el cuarto, conocido como K4, permaneció sin resolver. Recientemente, los periodistas Jarett Kobek y Richard Byrne descubrieron la solución en un archivo olvidado del Smithsonian Institution. La clave para resolver el enigma se encontraba en un conjunto de papeles almacenados en los archivos, que contenían fragmentos de papel pegados entre sí que, al unirse, mostraban el texto plano original de K4. El artista Jim Sanborn confirmó la autenticidad del hallazgo y admitió que los fragmentos que contenían la solución fueron incluidos accidentalmente en los archivos del Smithsonian. La empresa RR Auction, que había planeado subastar la solución, advirtió a los periodistas sobre posibles consecuencias legales si publicaban el texto. La comunidad criptográfica debate sobre el método utilizado para resolver el enigma, y algunos consideran que el descubrimiento fue poco ortodoxo. Kryptos ha mantenido viva la atención del público durante 35 años, y su legado en el cruce entre arte y criptografía es excepcional.