Bruce Springsteen grabó Nebraska en la soledad de su estudio casero, acompañado solo por la armónica y la noche. El disco es oscuro y refleja la poesía rural, con personajes desahuciados y víctimas de un sistema que devora y subyuga. La voz de Springsteen es casi desnuda y se deja arrastrar por la inspiración. El autor del artículo recuerda haber escuchado Nebraska por primera vez en el programa nocturno Vuelo 605, presentado por Ángel Álvarez. El disco lo transporta a una época en la que descubrió el sabor del mundo y la ropa le venía grande. Nebraska es un recuerdo de un viaje a una tierra yerma y baldía, pero también es la tierra que conserva el calor del hogar que una vez dio cobijo. El autor considera que Nebraska es un ejemplo de cómo el dolor y el desamparo pueden generar obras de arte.