El Libro de Kells, considerado una joya del arte medieval irlandés, podría haber sido creado en un monasterio picto en Escocia, según nuevas investigaciones arqueológicas. El manuscrito, que se conserva en el Trinity College de Dublín desde el siglo XVII, ha sido objeto de estudio y admiración durante siglos. Sin embargo, la cronología no encaja con la historia tradicional, que cuenta que el libro fue iniciado por monjes en la isla de Iona y completado en el monasterio de Kells, en Irlanda. Las excavaciones en Portmahomack, un pequeño yacimiento en la costa noreste de Escocia, han descubierto los restos de un monasterio picto que funcionó como un centro intelectual y artístico entre los siglos VII y VIII. Se han encontrado herramientas para la elaboración de pergamino, instrumentos de escritura y esculturas de piedra de gran sofisticación, incluyendo una losa tallada con una inscripción en latín similar a la del Libro de Kells. El monasterio fue destruido por el fuego hacia el año 800, coincidiendo con la fecha estimada en que el Libro de Kells habría sido interrumpido. La sofisticación artística de los pictos ha sido subestimada durante mucho tiempo, pero las recientes investigaciones están revelando una cultura refinada con un dominio notable del arte, la escritura y la religión. El Libro de Kells es una prueba viviente de la complejidad cultural de la Alta Edad Media, y su origen podría ser más complejo de lo que se pensaba.